Raro, Casi Importante

Destrozando palabras de la no-historia,
de una vida inexistente,
se columpian tus dedos desde las palmas,
aterradores y genuflexos
adoradores de lo cuerdo, de las cuerdas
que amarran lo transcendente, que hacen llorar
a los versos desmembrados y con voz de
cazuela hirviente sobre un silbido
involuntario, que atrae sin quererlo a las polillas.

No sabes nada sobre ti misma,
—sí, tú, pequeña idiota—
más que lo que cediste a esas paginas temblorosas
y débiles, incapaces incluso de
abrir sus propios ojos sin ayuda de tu mano,
ni sus bocas sin ayuda de tus ojos, y sin embargo
consistentes hasta engañarte,
hasta hacerte llegar a sentirte
Casi Importante.

Levedad

Nada, apenas nada
para la mano
que detiene la caída
del pétalo de sol y tela de araña,
de la cáscara de nieve,
fría e invisible,
sobre la piel cerrada.

Nada, sólo esa nota
simple,
apenas sostenida,
posada sobre el silencio
con finas patas,
insectos de aguja, que danzan
sobre pálidos discos de hielo:
música blanca.

Nada, la seda cruda de unas palabras
deslizándose,
resbalando sobre las lenguas,
exquisitas
en su calidad de pluma
perdida en vuelo, imaginaria.

El tul semitransparente y esquivo
de la bruma,
de su sombra
blanca
sobre la tierra:
sólo un suspiro del agua.

Nada, brevedad, caricia,
susurro transparente, esbozo,
fragilidad, apariencia, reposo,
ingravidez ilusoria…
Levedad: es lo que somos.

Apenas nada


Puro teatro

Entretanto no decaiga la cortina
puedes curvarte, desnuda
frente a tu público fiel.

Hincar la rodilla en tierra,
mordisquear esas rosas
que te lanzan con pasión.

Entretanto no se calmen los aplausos
puedes seguir ensayando
otra salida triunfal.

Los focos no dejan ver, son
traicioneros, y tus pasos, entretanto,
se deslizan marcha atrás.


Libre de peso

No me pesa ya la pálida losa
-sangre espesa en la rota frente-
que marcaba silencios, golpeando
cada día a voces, labios y truenos.

No, no me pesa ya esa losa de voces
rotas -sangre en los labios, truenos-
que marcaba los pálidos días
golpeando mi frente con sus silencios.

No, no me pesa más, aquella losa
silenciosa ya- sangre, a voces, golpeando-
que espesa, con truenos marcaba
cada roto día en mi pálida frente.


Pensando despierta

En tus párpados, posadas,
descansan sin nubes
mis huellas.

Dejaré que ,en adelante,
todas las cuerdas sonrían,
temblorosas.

No ata el amor, ni domina,
ni muestra los dientes, mellados,
al mundo.

No permitamos pasar
ni un solo átomo de segundo
inadvertido.

cualquiera puede

Volvemos a la carga. A la espera de mejorar la conexión internáutica y habiendo rezado a todos los dioses de las dimensiones punto com para que no me falle la cosa en la mitad, voy a re-colgar un poema algo antiguo, pero no por ello desdentado, sino con pinchos. Resulta que mi fan number one no lo había leído, y seguro que para más gente también es nuevo. Por cierto, que si no tenéis sentido de la ironía o lo tenéis adormilado por la nieve...iros a comprar un poquito a las rebajas, porque igual os hace falta para leer esto.


Cualquiera puede escribir un libro.

-Mira, he escrito un libro,

-Vale. Bien. Enhorabuena,
yo escribí siete. ¿no es fascinante
lo literarios que somos todos ahora?
Vamos, montemos un taller, una tertulia,
una batalla
con las libretas.

Cualquiera puede ser escritor, estos días,cualquiera.

Publicar, autopublicarse, 50-100 ejemplares, darse aires de literato
henchido de tormentas filosóficas, vender
dedicatorias a los amigos por un plato de sopa caliente,
apalear con la lengua
a los filisteos que no lo comprenden.

Morirse de hambre.

Sí, cualquiera se llama escritor, hoy en día.

Y los dientes hay que pasarlos por el yugo
de la ortodoncia, para que se sirvan
sonreír con orgullo
ante los logros
literarios
de cada uno.
Rectos, blancos
sin una mácula, sin grietas...

Cualquiera puede viajar
al otro lado del mundo, ver amanecer
en Hawai, presumir de haber pisado una manta
venenosa y haberlo contado, escupir
remiendos de matrimonios
que se rompieron
por falta de uso.

Si, cualquiera, hoy, puede decir que ya ha vivido
mucho, nunca demasiado, lo suficiente para opinar
sobre la caída del Ibex 35
con propiedad
con cara de saber lo que dice
de no ser un cualquiera....

Y cualquiera puede osar,
atreverse,
a interpretar
con letras su mundo interior,
su vida incompleta.
su vacío vital
su negrura, su dicha,
el estallido
ronco y turbio
de sus carencias.

Cualquiera puede ser, hoy, un poeta
de versos urbanos
de aceras rotas y flores carnívoras,
arrastrar algunos locos
fascinados
que lo acaricien con lenguas gomosas
cuando lo lean.

A él o a ella,
sin distinguirlo
apreciativos o mordaces,
curioseando
lanzándole miles de letras
que lo salpiquen
que lo devoren,
que lo fabriquen
que lo desmonten,
que lo definan
que lo reduzcan
a casi nada...

Como a cualquiera.


Y dos vídeos: uno para los pesimistas y realistas:




Y otro para los optimistas

Los tiempos están cambiando

Aunque pueda parecer otra cosa, no estoy abandonando este blog.

La vida real está consumiendo todo mi tiempo, ahora mismo el curso de mi vida virtual está en "standby", en un momento de ligero parón.

No intento justificarme, al fin y al cabo mi blog es mi espacio, y lo gestiono únicamente en relación a lo que a mí me da la gana. Como creo que hace todo el mundo.

Pero sí quería que los y las que entréis no os preguntéis qué es de mí. En unas semanas volveré a la carga, y colgaré mis cositas raras, como siempre.

Aprovecho para adelantarme a desearos unas buenas fiestas y/o vacaciones a los que os guste la Navidad, y muchos ánimos a los que la odiéis.

Dos canciones: una versión de Dylan, por Tracy Chapman.



Y una gran canción de Navidad: The Pogues y su Fairytale.



Nos leemos en 2009. Hasta pronto.